La Forja (El Viaje - Inter Chap)
Habiendo perdido la espada Alex se vio en la necesidad de tener una nueva, una que fuera más fuerte y resistente, una que no fuera a desaparecer en lo efímero de un buen momento y que no se rompiera con lo aciago de los tiempos. Con estas perspectivas inicio su nueva búsqueda, en su interior existían infinitos materiales, pero seguía sin tener claro cual seria el mas indicado.
Medito durante días, en los cuales noto que su escudo había perdido lustre y resistencia, entonces se dio cuenta que no solo necesitaba forjar una nueva espada si no tenía que restaurar su escudo.
Dejo la ciudad y a sus amigos y emprendió una nueva búsqueda. Pidió consejo a Andrew antes de salir y les dejo una nota al resto y partió en un nuevo viaje.
Anduvo durante días por el bosque cercano a la ciudad y se encamino a la gruta de las almas, el lugar donde recibió su entrenamiento y donde concibió los primeros materiales. Al sexto día llego a la gruta, se encontraba tal cual como él la había dejado, cubierta de hierba y abrazada por la madre naturaleza.
Tomo asiento en posición de loto en el centro de la gruta y comenzó a meditar. Su mente divago por sus recuperados recuerdos. Sus restauradas fuerzas corrieron por sus jóvenes pero sabias venas. Entro en el mundo mas aya de lo real y comenzó a divagar por las abstractas dimensiones de su mente, con ello poco a poco comenzó a ser consciente de los materiales que serian necesarios para forjar su espada, esta debía tener una gran cuota de determinación, otra de sabiduría, de persistencia, de razón y emociones varias. Debía ser forjada en el frió de la mente y sellada en el calor del corazón, su empuñadura debía estar hecha de fe y esperanza. Con todo esto y otros detalles más en mente comenzó a forjar su nueva arma.
Desde su mente todo lo necesario comenzó a tomar forma en la mística gruta, del centro de esta donde se encontraba la laguna de las almas empezó a surgir lentamente la nueva arma, brillante y reluciente, la mezcla perfecta entre la luz del corazón y las sombras de la razón. Cuando la nueva espada estuvo lista y cubierta por una perfecta vaina hecha de persistencia Alex se puso de pie y la tomo en sus manos, la desenvainó y blandió como nunca lo había hecho con una espada, el equilibrio de esta era perfecto de peso justo y adecuado, y el acero de la hoja estaba doblado mas veces que las que el hubiera logrado recordar, sin duda una gran arma.
Con la espada terminada prosiguió a depositar el escudo en la laguna. Comenzó a meditar una vez más y se puso en contacto con su interior como la vez anterior. Impregno el escudo con renovadas fuerzas y modifico el sello grabado en este. Le dio un nuevo propósito y oculto en su brillo los nuevos sellos que habría de darle poder a este.
Ya con la espada en su cinto y el escudo en su espalda regreso a la ciudad. Sabiendo que sus nuevas armas residían en el y en su integridad, sabiendo que ya no era necesario buscar en otro lugar que no fuera en su interior la materia y las energías para poder luchar una vez mas.
